Estaba en un grupo de estudio de solo 3 personas y me excluían sistemáticamente. ¿Qué habrías hecho vos en mi lugar?
15 abril 2026
Jose nos escribe: «Hola gente, antes que nada, les pido paciencia y que lean todo hasta el final porque es un poco largo, pero quiero contar la historia completa para que se entienda bien el contexto. Año 2023: decido estudiar para Técnico Analista de Sistemas. Durante el curso ingresamos aproximadamente 12 personas, muchos más jóvenes que yo. Entre ellos había una chica que llamaremos: «K», bonita. Durante el principio de ese primer año tuvimos breves acercamientos amables con ella.
Pero a mitad de año cambió su trato conmigo: me ignoraba. Incluso hubo un breve momento en que me habló mal. Me preguntó de mala manera si yo había agregado a la lista de presentes en el aula al tipo que le gustaba, que ese día había faltado. Ella esperó a que fuera mi turno de firmar la lista y me encaró para decirme eso. Yo noté esa actitud.
A mí no me importó mucho porque me relacionaba con otros compañeros y, además, en ese momento mi padre quedó internado por un problema del corazón. Mi mente estaba con mis seres queridos en ese momento. Para ese momento solo habíamos quedado 7 en la cursada. Además, noté que ella parecía estar interesada en otro compañero. Año 2024: por problemas de algunos de mis compañeros, no todos podíamos seguir ese año. Finalmente solo quedamos tres cursando: un compañero (no el compañero del que ella estaba interesada), la chica «K» y yo. Entonces pensé que, al ser solo tres, yo podría acercarme un poco a ella, al menos como amigos. Pero el trato de ella hacia mí era totalmente diferente al trato dulce que tenía con mi otro compañero. Desde ignorarme completamente en una conversación entre tres, hasta cuando yo le hacía una pregunta y no me respondía (como si fuera invisible). Hubo una situación concreta: en un momento se juntaron a fumar y yo decidí acompañarlos para no quedarme solo, aunque yo no fumo. Yo les aclaré esa intención mía. En un momento empecé a notar que ellos se cerraban mirándose entre sí, como tratando de dejarme afuera de la conversación. Entonces ella giró la cabeza, me miró y me sopló humo de cigarrillo en la cara, con la intención de que yo me fuera y así quedarse sola con el otro.
Yo dije algo como: “Ah, bueno… qué educación”, y me retiré. Después de ese episodio también empezaron a pasar otras cosas. Por ejemplo, se sentaban lejos de mí, y ella le preguntaba mucho sobre la vida a él. También recuerdo una situación al llegar a la institución. Me encontré con ella entrando también. Yo sonreí por amabilidad, pero ella me miró con desprecio y me devolvió el saludo sin ganas, diciendo algo como: “Ah… hola”. En otra ocasión yo llegaba tarde y, justo antes de ingresar al aula, ella salía porque un profesor la había mandado a pedir algo a la dirección. Yo la vi y le dije: “Hola”. Ella se giró, me miró de arriba abajo y me ignoró sin devolverme el saludo. También pasaba que el profesor explicaba un tema complicado y solo ella lo había entendido, le preguntaba a mi otro compañero si lo había entendido, que si no ella con gusto se lo podía explicar. Y se lo explicaba con dulzura, risas y tiempo. Y cuando yo me acercaba para que me dé una mano en explicármelo, porque tampoco había entendido, me rechazaba de mala manera. Incluso armaron un grupo de WhatsApp aparte del grupo oficial de la cursada (que éramos 5), donde estábamos todos. Ese grupo se llamó: “4”. En ese grupo estaban: el compañero del que ella había estado enamorada en primer año (que ya no cursaba más con nosotros, pero se quedó en el grupo de WhatsApp original de cursada igual), el compañero que cursaba conmigo en ese momento (el que era casado), otro compañero repetidor que nos acompañaba en solo dos asignaturas en nuestro año, y la chica que llamamos: «K». Yo no estaba incluido en ese grupo. Supongo que lo usaban para comunicarse cosas que yo no tenía que saber. Eso sí, solo me trataban bien cuando faltaban juntos y necesitaban que alguien mintiera en la institución por ellos. Un día ellos dos faltaron y me enviaron dos mensajes separados, prácticamente al mismo tiempo: uno de ella y otro de él, con distintas excusas, pidiéndome que avisara por ellos en la institución. La excusa que ella me dio fue que estaba enferma, mientras que él dijo que tenía que hacer otra cosa y por eso no iba a poder ir ese día. También me pedían que después les pasara lo que se había visto en clase. Cuando transmití esas excusas, el preceptor me dijo que acababa de ver a los dos cruzando la calle juntos. Ahí fue cuando entendí que me estaban mintiendo y usando para justificar sus faltas, mientras ellos se juntaban en horario de cursada, vaya a saber para qué. Esa fue la primera vez que ocurrió algo así, pero después esa “casualidad” empezó a repetirse: ambos faltaban el mismo día y me enviaban mensajes con diferentes excusas, pidiéndome que avisara por ellos y que luego les pasara lo visto en clase. En esos mensajes había algo que también me llamaba la atención: ella solía escribir frases como “Martín y yo hoy no vamos”, mientras que cuando él escribía nunca la mencionaba a ella, solo hablaba de su propia ausencia. Con el tiempo entendí que no había sido algo aislado, sino que se volvió un hábito que faltaran los dos el mismo día y recurrieran a mí para justificarlo. También llegaba jueves a la noche y ella por ahí salía antes que mi compañero, el casado, y yo del aula. Y ella, antes de salir y casi en susurro desde la puerta, le decía: “después nos vemos, después nos vemos”, y mi compañero asentía con la cabeza. No era un: “hasta mañana”. Esto lo vi dos veces que ella lo hizo de la misma manera, en forma sugerente, siempre era ella la que daba pequeñas señales de que entre ellos pasaba algo. El otro compañero era casado, ella me gustaba, pero yo solo me conformaba con que me tratara como al resto. Yo era soltero, ella también. Un día me echan de mi trabajo, el cual usaba para pagar la cuota de la institución. Eso me destruyó… todo se había terminado… me empecé a justificar con pensamientos de: “va, sí… que se vaya todo a la mierda, me cuesta estudiar (aunque me estaba yendo muy bien) y la única chica que me motiva a ir ni caso me hace”, etc. La cuestión: un día mi compañero me pide que lo cubra en una de las asignaturas diciéndome una de las excusas de siempre: “tengo que trabajar”. Al segundo, un mensaje de ella diciéndome lo mismo, que iba a faltar por X razón. Eso y mi actual situación me enfureció. Encima que no me integraron en todo el año, ella me maltrataba, me piden que los cubra mintiendo con excusas obvias. Y encima ya no voy a poder estudiar más porque no voy a tener dinero para seguir adelante. Ese día decidí darles a entender que no era un ingenuo, que sabía hace tiempo que se estaban acostando juntos.
Se enojaron conmigo (sobre todo él, supongo por paranoia de que se enterara su mujer), discutí con mi compañero, incluso al punto de casi terminar a los golpes. Un escándalo fueron los días siguientes a eso. La cuestión es que me deprimí por todo lo que pasó y un día caminando me doy cuenta de que estoy cerca del instituto donde cursábamos y los veo a los dos, a mis dos excompañeros ya entonces, yéndose juntos en la moto del casado, ella iba atrás abrazándolo como enamorada. ENTRE LAS SITUACIONES SE DIERON ESTAS (además de las ya narradas): En la clase de inglés llegué temprano y la profesora me hizo sentar cerca de su escritorio. Después llegaron mis otros dos compañeros, que eran los únicos de la cursada además de mí, y se sentaron unos bancos más atrás. La profesora los invitó a venir a sentarse conmigo y se negaron. En esa clase, la dinámica (propuesta por la misma profesora) era que los que terminaban primero el trabajo práctico tenían que controlar las respuestas entre ellos. Mi compañera y yo terminamos primero, así que me di vuelta para llamarla y comprobar las preguntas, pero la llamé tres veces y me ignoró por completo, mientras le decía al otro compañero qué tenía que poner, sin siquiera mirarme. La profesora me llamó la atención a mí y me dijo que esperara, que cuando él terminara lo hacíamos “todos juntos”. Yo intenté pasarle mi trabajo a la profesora para que lo corrigiera, pero se negó a agarrarlo y me hizo quedarme esperando hasta que ellos terminaran. Otra situación que se dio a principio de año: llego temprano y me quedo sentado en el hall del instituto. Luego llega ella y yo comienzo a tratar de mantener una charla formal, pero veo que ella no muestra interés. Ni siquiera pregunta nada, solo asiente un poco con la cabeza y juega con el celular. De pronto llega el otro y suelta una carcajada de la nada como si yo hubiera dicho algo gracioso. Me doy cuenta de que lo hizo como para darle celos al otro muchacho. También otra situación de inicio de clases: estábamos en un grupo de dos, ella y yo, y el casado con el repetidor en otra mesa (el repetidor solo cursaba esa asignatura con nosotros). Yo estaba hablando de cómo podíamos encarar el trabajo y ella de la nada me dice: “disculpa, me distraje, lo estaba escuchando a él”, para darle entidad a él que estaba en otra mesa, justo cuando yo estaba hablando, como tratando ya en ese entonces de hacerme menos. Otra situación: el casado faltó y solo fuimos ella y yo a cursar durante el receso. Tuvimos una breve charla sobre las cursadas y de la nada menciona al otro, al casado, trayéndolo a la conversación, como intentando acomplejarme. O cuando salíamos, como no me hablaba en clases, yo aprovechaba en intentar conversar con ella cuando el casado se iba a buscar su moto. Ella miraba el celular, pero no bien yo me acercaba a charlar, mientras yo le hablaba ella con la mirada lo buscaba a él a lo lejos. Otra situación: llegamos temprano ella y yo, y ese día teníamos un parcial. Ni bien comencé a hablarle sacó unos apuntes para evitar hablar conmigo, con la excusa de que tenía que repasar. Pero cuando llegó el casado, 20 segundos después, ella deja los apuntes y dice: “bueno, ya estudié demasiado” y lo espera con la mirada. También una vez, en clases de inglés, por ser tres la profesora nos puso a ella y a mí a hacer un ejercicio de diálogo, algo breve, sencillo. A mí me costaba un poco la asignatura, lo admito. El ejercicio consistía en que ella me preguntaba algo y yo respondía con otra frase en inglés. Cuando lo estábamos haciendo, ella puso muy poca voluntad y cuando me tocó decir mi frase ella contestó con: “¿puedes repetírmelo de vuelta? Es que no te entendí nada… como si hablaras en chino”, de forma muy obvia despectiva, e inmediatamente dirigió una mirada cómplice a mi otro compañero acompañada de una leve sonrisa. Quiero leer opiniones reales y sin filtro. Gracias a quien llegue hasta acá.»
Hola Jose,
Tal y como pides, te daré mi opinión real y sin filtro.
Después de leer el mensaje entero, creo que esta gente se han aprovechado de su ingenuidad y has sido demasiado bueno. Detectaron desde un inicio que tenías ganas de gustar y te hicieron dependiente de ellos, de manera que solo cuando les interesaba te daban conversación, y cuando no les interesaba te maltrataban. Te perdieron el respeto y tu lo aceptaste durante demasiado tiempo.
De toda esta historia tienes que sacar la lección más importante. Antes de estar con gente irrespetuosa, gente que no te trata bien, más vale estar solo. Si te faltan el respeto y no reaccionas, te lo vuelven a faltar. Te ven como una persona débil, de la que se pueden aprovechar. Y el día que reaccionas ya es demasiado tarde.
Siempre se tiene que mirar adelante, por lo tanto quédate con el aprendizaje de todos meses. Te va a servir para el futuro. Y olvídate de estas personas, son mala gente, no interesa tener a gente así en tu vida.
Mucha suerte!
P.D. Si crees que este mensaje te sirve, piensa que lo único que te pedimos es que actúes con los demás de la misma forma que actuamos contigo. Es decir, intentando ayudar sin pedir nada a cambio