¿Amor no correspondido?

8 julio 2026

Lili nos explica: «Hola, para empezar soy una joven de 19 años y actualmente estoy trabajando en servicio al cliente en el área de comida rápida, y pues este año ya han abierto dos sucursales de la misma cadena en otra ciudad y pues lo que son los cocineros y potenciales se vienen a entrenar aquí con nosotros. Pero esta vez pasó algo diferente, vino un chico de mi misma edad a entrenarse como potencial (cargo administrativo más elevado que el mío). Al principio era todo normal, pero pues empezamos a interactuar más y mis compañeros empezaron a molestar y a bromear con que él era lo que yo mencionaba como el chico de mis sueños. Yo les dije que no enfrente de él porque en ese momento no me gustaba él y no quería involucrarme con nadie o que hubiera rumores porque en la empresa está prohibido mantener una relación romántica con alguien del trabajo (cosa que no cumplen la mayoría de ahí, inclusive hay una pareja que trabaja ahí, pero como disimulan, por así decirlo, siguen trabajando juntos y pues porque también hacen un buen trabajo, pero si Recursos Humanos se enterara sería un gran problema, porque uno de los dos tendría que renunciar). Pero efectivamente, el tipo era como yo se los describía a mis compañeros de trabajo: una persona seria, trabajadora, respetuosa y guapo, pero pues en ese momento no sentía nada y a medida que iba avanzando el tiempo pues me llegó a gustar, pero cada vez que bromeaban enfrente de él yo lo negaba porque sería un gran problema para él, más que todo porque está en un proceso administrativo. Además, no sabía si yo a él le gustaba. Cuando yo era diferente con él, era más seria, cada vez que estaba cerca me ponía rígida porque me daban nervios, pero cuando ya faltaban dos semanas para que se fuera me armé de valor y lo invité al cine. Le dije: «¿Tiene planes para tal día?» Y él me dijo que no, y ya le dije: «¿Le gustaría ir al cine?» y me dijo que estaba bien. Al rato le escribí y le pregunté cuál le gustaría y le di dos opciones, y él me respondió: «¿Cuál es mejor?» Ya le expliqué y le mandé los tráileres y le dije que me avisara cuál le gustaría para comprar las entradas y pues no me contestó (lo cual encontré normal porque ese día yo salí temprano y él tenía turno de noche, posiblemente estaba ocupado, pensé). Al día siguiente vi una publicación del teatro que estaba al 2×1 justo el día que acordamos la cita y le escribí si le gustaba el teatro y que iban a presentar tal obra y que estaba al 2×1, que qué le parecía, y pues no me contestó. Ese día él y yo teníamos día libre (honestamente ahí sí sentí que tal vez no tenía interés y me puse a sobrepensar). Al día siguiente no pudimos hablar porque él salió temprano y yo tenía turno de noche, y pues ya un día antes de la cita le pregunté que si había decidido y me dijo que le parecía bien el cine y que cualquier película estaba bien. Todo bien ahí, pero ya el día de la cita como a las 6 a. m. me escribió y me dijo que no iba a poder porque tenía una reunión a las 7 y que lo dejáramos para otra ocasión (cosa que no me tomé mal ya que es normal que a todos ellos los citen a reunión, más por la inauguración que se viene). Le dije que estaba bien y que gracias por avisar. Ya solo faltaba una semana para que se fuera y cuando mandaron los horarios era tarde, digamos los mandaron el sábado en la noche y el domingo en la mañana tomé la iniciativa de volver a hablar del tema y le dije que si tenía planes para ese día en la tarde y me dijo que no. Yo le dije que si quería ir al cine ese mismo día y me dijo que sí. Le dije que era el único día en que íbamos a poder y esa era su última semana. El caso es que él salió primero con sus demás compañeros y yo salí una hora después, y pues le escribí y le dije que si seguía en pie el plan y si no podía que me dijera porque quería ir a visitar a mi familia si no se iba a poder, y que me avisara para quedarme, y no me contestó. Esperé 30 minutos, entonces lo llamé y tampoco contestó, así que decidí irme. Así pasaron los días y cuando volví al trabajo pues normal, no hablamos del tema, hasta que unos días después vi la oportunidad y le pregunté: «¿Por qué me ignoró? Mire, si no puede no hay problema, pero sí me hubiera gustado saberlo», y pues me dio una respuesta vaga, como que no me ignoraba, que siempre me contesta, pero en eso nos interrumpieron y no podíamos seguir hablando. Sus últimos días fueron normales, me despedí de él y de los demás, pero no pude confesarme y tampoco sé si él aceptó la salida por presión social o no sé. Yo sentía que sí era mutuo, en persona teníamos como esa química, pero no me rendí ahí. El día del viaje le escribí para ver si ya habían llegado y cómo había sido el viaje, a lo que me contestó: «No hemos llegado», y yo le contesté que mínimo ya estaban cerca porque ya era tarde y pues no me contestó. Él es un hombre de pocas palabras y bastante reservado, por eso pensé: tal vez somos diferentes y por eso hay como un roce, porque yo soy muy habladora, social y amable y él es reservado, tiene un círculo pequeño y es serio. Es amable, pero solo con cierto tipo de personas; de la misma forma solo sonríe con cierto tipo de personas. Por eso dije: tal vez mi forma de expresarme es diferente a la de él y no perdí las esperanzas. Otro día le escribí sobre una evaluación que me hicieron y él me contestó algo como: «¿A usted la evaluaron?» Y ya le comenté todo y no me contestó nada más. Otro día le escribí y le dije: «¿Quiere que le cuente algo?» Y él rápido dijo: «¿El qué?» Ya le comenté de las nuevas reglas que se están implementando sobre el arreglo del cuarto frío y él me respondió: «Yo lo miro ordenado», y yo le dije que sí, pero que lo comienzan a implementar cuando él ya se fue (porque él siempre se quejaba de que le dejaban bien desordenado el cuarto frío los de turno de noche y en la mañana le tocaba arreglarlo), y pues ahí ya no me respondió. Al día siguiente le escribí algo como: «Hola, ¿cómo está? ¿Cómo le va con la inauguración?» y no me contestó. No sé qué hacer, ¿será que él me está dando señales y yo no las estoy captando? ¿O debería preguntarle en persona sobre sus sentimientos? Tal vez él es ese 1 % de personas que no demuestran su interés por mensaje. ¿Debería esperar y ver si me escribe o ya no escribirle más? Pronto va a haber una competencia en el área de servicio y la que gane de mi ciudad va a ir a su ciudad a competir contra la que ganó en esa ciudad. ¿Será que es una oportunidad para preguntar o ver su reacción en persona?»


Hola Lili,

Por lo que leo en el mensaje me parece que más allá de que te guste el chico, para ti se ha convertido en un reto. Su actitud ha hecho que tengas que conseguir sí o sí tener una cita con él.

Pero teniendo en cuenta las veces que le has escrito y has intentado quedar con él, y el poco caso que te ha hecho hasta el momento, yo te diría que no tienes que escribirle más. Está bien luchar por un chico, pero llega un punto en el que se tiene que parar y en mi opinión este momento ya ha llegado.

Si algún día llegas a coincidir con él por ejemplo en la competencia, yo tampoco diría nada más al respecto de tener una cita. Si hablas con él, pues no le menciones de verte con él, y de todas las veces que lo has intentado, no le digas nada. Tal vez así se le despierte el interés.

Mucha suerte!


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