Tienda

27 mayo 2026

María José nos escribe: «Hace poco me pasó un caso con una mujer como de 50 años. Estaba en una tienda, solo la había visto una vez que fui con mi esposo, no la había visto más hasta que volví a ir y pasó algo con ella. Ella comenzó a hablar, a meter conversación, me dijo: «Cuando viene con su esposo vive amargada». Yo le dije: «A mi esposo no le gusta que hable con desconocidos». Ella vino y comenzó a decir que así también era el esposo de ella. Ella le decía sus groserías y él había dejado de molestar. Después me dijo que dejara de ser así, que tenía que reír con todo. Me tocó el brazo izquierdo y desde que me tocó el brazo izquierdo he quedado nerviosa. Ya han pasado como 20 días y aún sigo con algo en el pecho. ¿Qué consejo me da?»


Hola María José,

Tal y como entiendo la historia, es como si esa mujer hubiera visto en ti una situación similar a la que tenía ella, es decir, una tristeza causada por la influencia del marido, de la cual ella se libró una vez empezó a plantarle cara. No te dijo que hubiera dejado a su marido, simplemente se mostró feliz porque su marido la ha dejado de molestar, y esa felicidad a su juicio es lo que te a ti te falta.

En mi opinión ella no tenía porque meterse en tu vida. Hizo un juicio sobre tu vida a partir de un instante y quiso de alguna forma demostrarse que ella ha sido fuerte y tu no. Creo que era más un refuerzo de su posición, como de autoconvencimiento, que una cosa dirigida específicamente hacia ti. Por lo tanto yo no le daría mayor importancia al asunto.

Si acaso, la cosa que podrías considerar es que no sea que esta sensación en el pecho esté causada porque en tu interior tienes una mínima impresión de que la mujer tenía algo de razón en lo que te dijo.

Mucha suerte!


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